El analista cercano a Javier Milei estimó que el país exportará 135 millones de barriles este año y 225 millones en 2027.
El economista Ricardo Arriazu, uno de los analistas más escuchados por el presidente Javier Milei, dejó una serie de definiciones sobre el rumbo económico del país durante su exposición en la convención anual de Camarco. Entre ellas, una frase llamó especialmente la atención: «Si Argentina tiene éxito, va a ser cara. No hay manera de que no lo sea».
Al analizar la evolución del tipo de cambio, Arriazu sostuvo que una apreciación real de la economía sería una consecuencia lógica de un proceso de crecimiento sostenido y estabilidad macroeconómica.
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Según explicó, el Gobierno puede influir sobre el tipo de cambio nominal, pero no sobre el tipo de cambio real, que termina reflejando la productividad y las condiciones generales de la economía.
Por eso, consideró que una Argentina más ordenada y con mayor ingreso de divisas necesariamente será un país más costoso en términos relativos.
Durante su exposición, Arriazu también sorprendió al asegurar que el país debería regresar cuanto antes a los mercados internacionales de deuda.
«Yo ya habría ido al mercado internacional», afirmó, al considerar que actualmente existen condiciones favorables para obtener financiamiento externo.
El economista destacó que el escenario internacional, sumado al respaldo de organismos multilaterales como el Banco Mundial, el BID y la CAF, genera una oportunidad que Argentina debería aprovechar.
Arriazu proyectó un fuerte crecimiento de las exportaciones impulsado por sectores estratégicos como la energía, la minería y el agro.
Según sus estimaciones, Argentina podría cerrar el año con un superávit comercial cercano a los USD 20.000 millones y continuar incrementando sus exportaciones energéticas durante los próximos años gracias al desarrollo de nuevos proyectos.
Para el economista, este fenómeno representa un cambio estructural que podría terminar con uno de los problemas históricos de la economía argentina: las recurrentes crisis de balanza de pagos.
Sin embargo, también marcó una preocupación. Señaló que los sectores que hoy lideran el crecimiento generan una gran cantidad de divisas, pero requieren relativamente poca mano de obra.
«De golpe, sobran divisas y falta demanda de mano de obra», afirmó.
En contraste, actividades como la construcción, la industria y el comercio son grandes generadoras de empleo, aunque también demandan una importante cantidad de dólares para funcionar.
Para Arriazu, el principal interrogante no pasa por las variables económicas actuales sino por la confianza de los mercados en la continuidad del programa económico.
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El economista aseguró que el riesgo país sigue siendo elevado porque persisten dudas sobre qué ocurrirá después de las próximas elecciones y si se mantendrán las políticas actuales.
Aun así, se mostró optimista sobre el potencial de crecimiento argentino y sostuvo que, si el país logra evitar nuevas crisis externas, podría incluso duplicar su tasa de expansión económica en los próximos años.
