Dos gigantes petroleras exploran una zona ubicada a unos 8.000 metros bajo el lecho marino, donde podría existir una enorme reserva de crudo atrapada en rocas de la era de los dinosaurios.
Un misterioso tesoro geológico permanece oculto bajo el Golfo de México desde hace unos 160 millones de años. Ahora, Pemex y Petrobras buscan determinar si esa formación rocosa, ubicada frente a las costas del estado mexicano de Campeche, contiene importantes reservas de petróleo.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la exploración apunta a una antigua capa presalina, una formación ubicada a gran profundidad bajo el lecho marino. Para llegar hasta ella, las compañías deberán enfrentarse a condiciones extremas de presión, temperatura y complejidad geológica.

El proyecto representa una apuesta especialmente importante para Pemex, que busca recuperar su producción de crudo después de años de dificultades financieras y operativas. Para Petrobras, en cambio, supone llevar a aguas mexicanas la experiencia que adquirió con algunos de los mayores descubrimientos petroleros de Brasil.

Una reserva escondida desde la era de los dinosaurios
La particularidad de esta zona está en la antigüedad de sus rocas. Las formaciones que Petrobras y Pemex pretenden estudiar se originaron hace aproximadamente 160 millones de años, durante el período Jurásico.
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Esto significa que son unas ocho veces más antiguas que algunas de las rocas que actualmente producen petróleo en el sector estadounidense del Golfo de México.
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La importancia de estas formaciones está relacionada con su función como roca madre. Durante millones de años, la materia orgánica quedó enterrada, sometida a enormes presiones y temperaturas, y terminó transformándose en hidrocarburos.
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El desafío actual consiste en determinar si ese proceso generó petróleo en cantidades suficientes y, sobre todo, si existen condiciones que permitan extraerlo de manera rentable.
Pemex ya perforó a más de 7.800 metros
La historia de esta búsqueda no comenzó ahora. En 2018, Pemex perforó más de 7.800 metros bajo el lecho marino y alcanzó la zona de la sal de Campeche.
El pozo exploratorio fue considerado improductivo, pero los datos obtenidos no necesariamente significan que toda la región carezca de potencial petrolero.
Por el contrario, la información recopilada durante aquella perforación podría servir ahora para orientar nuevos estudios y ayudar a los especialistas a identificar las zonas con mayores posibilidades de contener hidrocarburos.
El nuevo proyecto busca aprovechar precisamente ese conocimiento y combinarlo con la experiencia de Petrobras en la exploración de formaciones presalinas.
Petrobras apuesta por una zona de alto riesgo
Petrobras consiguió convertirse en uno de los referentes mundiales en la explotación de petróleo presalino gracias a los grandes descubrimientos realizados frente a las costas de Brasil a partir de 2006.
Uno de los casos más importantes fue el campo Tupi, cuya explotación transformó el sector energético brasileño.
La compañía pretende ahora trasladar parte de esa experiencia al Golfo de México. Sin embargo, los especialistas advierten que la geología mexicana presenta desafíos diferentes y que todavía no existe certeza sobre el volumen de hidrocarburos que podría encontrarse.
La perforación en estas condiciones puede costar cientos de millones de dólares por pozo, por lo que cada decisión implica un riesgo financiero considerable.
¿Por qué el petróleo está tan profundo?
El petróleo que buscan las compañías no se encuentra simplemente dentro de una cavidad subterránea. Está atrapado en estructuras geológicas que se encuentran bajo capas de sal y otras formaciones sedimentarias.
A esas profundidades, la presión y la temperatura modifican el comportamiento de los materiales. La sal, por ejemplo, puede comportarse de manera muy diferente a como lo hace en la superficie, lo que dificulta atravesarla y mantener estable el pozo.
Por eso, llegar hasta las posibles reservas requiere tecnología especializada y una planificación extremadamente precisa.
Una oportunidad clave para México
Para México, un descubrimiento de grandes dimensiones podría tener un impacto significativo.
Pemex enfrenta una combinación de deuda elevada, producción petrolera en declive y problemas operativos, por lo que encontrar una nueva fuente importante de crudo representaría una oportunidad para recuperar parte del protagonismo que la compañía tuvo durante décadas.
Un hallazgo comparable con los grandes campos descubiertos por Petrobras en Brasil podría convertirse en uno de los proyectos petroleros más importantes de la historia reciente de México.
Sin embargo, todavía no existe confirmación de que haya un megayacimiento en la zona.
El antecedente que mantiene viva la expectativa
El principal antecedente es Brasil. El desarrollo de las reservas presalinas convirtió al país en una potencia energética y permitió aumentar considerablemente su producción de petróleo.
El campo Tupi, por ejemplo, produjo unos 4.000 millones de barriles de crudo desde que comenzó a operar en 2010, según los datos citados en el informe.
Ese éxito explica por qué Petrobras considera estratégico continuar buscando formaciones similares en otras regiones.
La incógnita ahora está en México: los datos obtenidos por Pemex en 2018 podrían contener las pistas necesarias para determinar si debajo de la sal de Campeche existe realmente un gran tesoro petrolero.
Por el momento, los resultados de aquellos estudios se mantienen bajo reserva. Y será la exploración de los próximos años la que determine si esta apuesta de alto riesgo puede convertirse en uno de los mayores descubrimientos energéticos del Golfo de México.
