En medio del debate por su expulsión del Congreso, no descartan que pida la palabra.
La idea de que Julio de Vido renuncie a su banca para no afectar la campaña de Cristina Kirchner en la Provincia, quedó sepultada en las ultimas horas. Anoche, a través de Facebook, el ex ministro de Planificación acusado por corrupción hizo otra larga autodefensa en su contra. Y esta mañana, como si nada, apareció en la audiencia pública en el Congreso en la que se debatirá sobre las polémicas represas en Santa Cruz.
Semanas atrás, cuando comenzaba la discusión sobre un posible desafuero, luego de que un fiscal pidiera incluso su detención por una causa de los Yacimientos Carboníferos de Río Turbio, el actual diputado del FPV se mostró en una reunión de Comisión de Energía, que preside.
Hoy, con un saco oscuro para combatir el frío y el look con barba que adoptó en el último tiempo, el ex ministro se sentó en el Salón Azul del edificio, con un viejo conocido al lado: Guillermo Pereyra, el senador neuquino y líder gremial de los petroleros. Ambas presencias llamaron la atención: Pereyra había confesado días atrás que debía someterse a una operación por un cáncer de hígado, pero decidió postergarlo para estar presente hoy, según contaron a este diario fuentes parlamentarias.
Como adelantó Clarín, la suerte de De Vido puede quedar echada el miércoles próximo. Para ese día, el oficialismo y un sector de la oposición integrado básicamente por el massismo y el bloque Justicialista, prevén una sesión especial para votar su «exclusión por indignidad». Se necesitan dos tercios de los votos, una proporción que aún está en duda si se podrá alcanzar.
Fuente: Clarin