Y qué papel «preocupante» para las autoridades tienen las redes sociales en esta contienda.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la agresión de un solicitante de asilo sudanés a un ciudadano irlandés desencadenó una escalada de violencia en Irlanda del Norte. Hubo viviendas incendiadas, enfrentamientos, saqueos y acusaciones contra grupos de extrema derecha.
Belfast volvió a vivir escenas que parecían haber quedado enterradas tras el Acuerdo del Viernes Santo de 1998. Una serie de disturbios, incendios y ataques contra comunidades inmigrantes sacudieron a la capital de Irlanda del Norte luego de que un solicitante de asilo sudanés fuera acusado de intentar asesinar a un ciudadano irlandés en plena vía pública.
El hecho ocurrió el lunes por la noche y quedó registrado en un video que rápidamente se viralizó en las redes sociales. Las imágenes muestran a un hombre armado con un cuchillo atacando brutalmente a otro en una calle de Belfast. La víctima fue salvada por la intervención de un transeúnte que logró detener al agresor hasta la llegada de la policía.
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Horas después, la difusión masiva del video provocó una reacción violenta que derivó en ataques contra barrios donde residen inmigrantes y familias de bajos recursos, en una de las peores noches de tensión social registradas en la ciudad en los últimos años.
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Quién es el acusado del ataque
La policía identificó al presunto agresor como Hady Alodid, un ciudadano sudanés de 30 años que llegó al Reino Unido desde París en 2023 y que actualmente posee residencia legal.
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El hombre fue acusado formalmente de intento de asesinato, amenazas de muerte y posesión de un arma blanca. Durante su comparecencia judicial, realizada por videoconferencia y con asistencia de un intérprete árabe, se negó a declarar.

La víctima, Stephen Ogilvie, permanece internada en estado crítico. Según medios locales, perdió un ojo durante el ataque y sufrió graves heridas en el cuello, el rostro y el tórax. Su familia confirmó que continúa en terapia intensiva.
El hombre que evitó una tragedia mayor fue Matt McKiernan, un jefe de mudanzas que utilizó el palo de hockey de su hijo para reducir al atacante. Su accionar fue reconocido públicamente y recibió numerosas muestras de apoyo y donaciones.
Incendios, saqueos y ataques contra inmigrantes
La indignación por el ataque derivó rápidamente en disturbios. Durante la noche del martes, cientos de personas participaron en manifestaciones que terminaron con vehículos incendiados, viviendas atacadas y comercios saqueados en distintos sectores de Belfast.
Uno de los focos más conflictivos fue Shankill Road, una zona históricamente vinculada a los enfrentamientos entre protestantes y católicos durante el conflicto norirlandés.
Grupos de encapuchados lanzaron bombas molotov contra viviendas, quemaron automóviles y destruyeron propiedades habitadas por inmigrantes procedentes de Ucrania, Siria, Sudán y Somalia. Los bomberos debieron rescatar familias enteras, incluidos niños pequeños, atrapadas entre las llamas.
Varias personas perdieron sus hogares, documentos personales y vehículos durante los ataques.
La preocupación por el rol de las redes sociales
Las autoridades británicas y norirlandesas apuntaron contra la rápida difusión del video en plataformas digitales y advirtieron sobre el papel que tuvieron figuras de extrema derecha en la amplificación del conflicto.
Entre los nombres mencionados aparecen el activista británico Tommy Robinson y publicaciones compartidas en la red social X, propiedad de Elon Musk.
El jefe de la Policía de Irlanda del Norte, Jon Boutcher, pidió que la población no permita que actores externos condicionen la convivencia local a través de campañas en redes sociales.
Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, calificó los disturbios como «totalmente injustificados» y expresó su respaldo a las fuerzas de seguridad y a la víctima del ataque.
Condena política y temor a nuevos incidentes
Las principales autoridades de Irlanda del Norte condenaron los hechos. La primera ministra Michelle O’Neill calificó los ataques contra viviendas de inmigrantes como una «cobardía repugnante» y denunció intentos de sectores extremistas de explotar políticamente el caso.

Mientras tanto, las fuerzas de seguridad mantienen un amplio operativo ante el temor de que se registren nuevos episodios de violencia durante los próximos días.
Los disturbios también tuvieron repercusiones en otras ciudades del Reino Unido, incluyendo Glasgow, Birmingham, Coventry y Southampton, donde se registraron protestas y enfrentamientos aislados.
Lo ocurrido en Belfast volvió a encender las alarmas sobre el crecimiento de los discursos extremistas en Europa y el impacto que las redes sociales pueden tener en la propagación de mensajes de odio y desinformación.
