La investigación fue guiada por el Instituto Nacional de Limnología, con ayuda del Conicet: por qué el recorrido sorprendió tanto a los científicos y qué revela este hallazgo sobre la fauna.
La investigación de casi un año logró que descubrieran una mantarraya gigante de río pudo lagrar recorrer más de 10 kilómetros en el cauce del Río Paraná, Santa Fe.
Según pudo saber Notas de Actualidad, gracias a una documentación científica que marcó su trayectoria desde el inicio del extenso recorrido de la especie hasta donde lo pudieron encontrar, lo que pudo también abrir nuevos parámetros para ayudar en la conservación de la especie.
Este descubrimiento para la especie contrapone la idea de que las mantarrayas de agua dulce no se mueven mucho y hicieron replanteos sobre qué tanto sabían del ejemplar, y esto fue obra del Instituto Nacional de Limnología, con ayuda de CONICET.
La raya de agua dulce, denominada científicamente como Potamotrygon brachyura, es una especie de elasmobranquio dulceacuícola obligado, de la familia de tiburones y rayas que viven exclusivamente en agua dulce.
El CONICET vuelve con una nueva exploración marina: dónde será y qué esperan encontrar
En el caso relevado en las costas del río Paraná, los científicos analizaron al animal que medía 74 centímetros de ancho, fue marcada en el bajo del cauce y recapturada 292 días después, a unos 170 kilómetros de distancia siguiendo el curso del río.
Cómo estará el tiempo esta semana en el AMBA
El Conicet de Santa Fe informó que tanto la captura como la recaptura de la raya fue realizada por pescadores recreativos que colaboran activamente con los investigadores. Y, el reporte oficial fue publicado la semana anterior en la revista especializada en ciencias «Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems».
Marcan a una raya de agua dulce para una investigación en el río Paraná.
La raya de agua dulce, conocida científicamente como Potamotrygon brachyura, es una especie de elasmobranquio dulceacuícola obligada, perteneciente al grupo de tiburones y rayas que habitan exclusivamente en ambientes de agua dulce.
En un estudio realizado en las costas del río Paraná, investigadores analizaron un ejemplar de 74 centímetros de ancho que había sido marcado en el bajo curso del río y recapturado 292 días después, a unos 170 kilómetros de distancia, siguiendo el cauce del sistema fluvial.
Alerta Sofía: otra adolescente desaparecida en Córdoba, quién es y qué se sabe del operativo policial
Este extenso desplazamiento sorprendió a la comunidad científica, ya que hasta ahora se estimaba que las especies dulceacuícolas realizaban movimientos de no más de 8 kilómetros por año.
Raya de agua dulce estudiada en el río Paraná.
El biólogo marino Diego Martín Vázquez, quien encabezó el proyecto, reconoció que los resultados los tomaron por sorpresa. “Nos sorprendió la magnitud del movimiento”, señaló. Y agregó que “esto demuestra que, al menos algunas especies de mayor tamaño, pueden desplazarse distancias mucho más largas a lo largo de los sistemas fluviales de lo que se creía previamente”.
Desde el Conicet de Santa Fe informaron que tanto la captura como la recaptura del ejemplar fueron posibles gracias a la colaboración de pescadores recreativos, quienes trabajan junto a los investigadores en el monitoreo de la fauna del río.
El hallazgo fue publicado recientemente en la revista científica Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems, donde se detalla el seguimiento del ejemplar y sus implicancias para el conocimiento de la movilidad de especies en sistemas de agua dulce.
El estudio del Instituto Nacional de Limnología sobre las rayas de agua dulce en el río Paraná.
Ante este hallazgo, el científico Luis Lucifora, también integrante del equipo de investigación, advirtió que los resultados obligan a repensar las estrategias de manejo de la especie. “Si las rayas gigantes se desplazan cientos de kilómetros de manera habitual, entonces gestionar sus poblaciones a escala local puede no ser efectivo”, señaló.
En esa línea, explicó que las políticas de conservación y manejo pesquero deberían adaptarse a una mirada más amplia del ecosistema fluvial. “Las estrategias de conservación y manejo pesquero probablemente requieran coordinación a la escala de sistemas de ríos completos, involucrando la articulación entre dos o más provincias”, sostuvo.
El estudio abre así nuevas preguntas sobre la dinámica de las especies de agua dulce en grandes sistemas como el Paraná y refuerza la necesidad de cooperación interjurisdiccional para su protección.
Los investigadores remarcan que este tipo de hallazgos no solo amplía el conocimiento científico sobre la biodiversidad del río, sino que también plantea desafíos concretos para la gestión sustentable de sus recursos naturales.