Una jugada al límite: el Gobierno se la juega por el campo y desafía al mercado

El anuncio de la rebaja permanente en las retenciones constituye la medida más audaz del año que la administración Milei dispuso.


 El anuncio de la rebaja permanente en los derechos a las exportaciones agropecuarias constituye la medida más audaz del año que la administración Milei ha dispuesto, teniendo en cuenta la reciente mini-crisis cambiaria.

La resolución se tomó apenas 24 horas antes del anuncio público en la Exposición Rural de Palermo, luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la revisión del acuerdo alcanzado con la Argentina, y a pesar de que el gobierno no había alcanzado las metas de reservas estipuladas.

En este marco, la audacia del gobierno cobra más envergadura, dado que implica jugar al límite de las posibilidades, más aún cuando el mercado le jugó en contra sobre los excedentes monetarios y en los mecanismos de absorción.

Al menos, hubo un retraso entre el momento del canje de LEFI por LECAP y la respuesta del mercado ante una demanda de divisas que se mostraba inflexible.

Aún así, la Casa Rosada hizo una jugada arriesgada y, en esta última semana de julio, lanzó un reto a duelo a un mercado que no parece muy convencido del programa económico.

De todas formas, la medida llega en un momento muy oportuno para que los productores mejoren su flujo neto de caja y aprovechen las menores retenciones para ganar una rentabilidad inesperada, en momentos en que culmina la cosecha de soja y maíz.

Se estima que existen unas 20 millones de toneladas de soja y otro tanto de maíz con posibilidades de comenzar a ser embarcadas en las próximas semanas, lo que dejaría un ingreso abundante de dólares como para calmar a los más pesimistas del mercado y aplacar la sed por divisas.

Esta baja permanente de retenciones genera un elemento de certidumbre hacia el mediano plazo, en especial en el sector rural que trabaja sobre ciclos productivos más largos, como ocurre con la ganadería, permitiendo planificar con mayor precisión la cría, el engorde y la preñez.

Algo similar ocurre con el sector agrícola, ya que esto puede disparar una ampliación de la frontera productiva, incorporando una mayor superficie destinada a los cultivos.

Por otra parte, la suba de tasas de interés operará como un elemento de disuasión para la compra de divisas, al mejorar los rendimientos.

Esto arrojaría también otra palada sobre la sepultura de la inflación de los próximos meses, un elemento clave a la hora de ir a las urnas en las legislativas de octubre.

Con el dólar y la inflación a la baja, ahora el sector privado deberá trabajar sobre la estructura de costos, que hasta ahora estuvo sustentada sobre la corrección de precios que encubría ineficiencias productivas.

La medida llega en un momento muy especial también desde una visión global. Una rápida mirada al mercado internacional muestra que los Estados Unidos, tras cerrar acuerdos comerciales con Japón, el Reino Unido y la Unión Europea, han dejado fuera de combate a las economías de los BRICS, hundidas en sus propias ineficiencias.

Esto deja a la Casa Rosada en inmejorables condiciones para acelerar acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, que buscarán nuevos horizontes y socios.

Esto podría potenciar los negocios en un país como la Argentina, que vivió aislada del mundo en este primer cuarto de siglo, debido a la tragedia económica kirchnerista.

Si la administración Milei aprovecha el momento, la Argentina puede dar un salto de calidad e insertarse en el tren del progreso.

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