Cuáles son los cambios de escenario, los sectores con mayor potencial y las condiciones necesarias para convertir el contexto actual en crecimiento.
Por Miguel Ángel Rouco
Uno de los debates más picantes de los últimos tiempos, sostenido por propios y extraños, es que la macroeconomía está más ordenada pero que los problemas están en la microeconomía, en lo cotidiano, en los pequeños negocios.
Si bien esto puede aparecer como una manifestación doméstica de una determinada situación o momento económico, no es otra cosa más que eso: un reflejo de un mismo fenómeno observado desde distintas perspectivas.
En todo caso, se trata de la descripción de diferentes momentos económicos y desde ópticas diversas.
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En efecto, la economía es una sola. El resto es mitología. No existen diferencias sustanciales entre la micro y la macro. Son sólo manifestaciones de un mismo fenómeno. Y más aún. Lo que suceda en un aspecto de la economía, necesariamente se va a ver reflejado en el otro y viceversa.
En la economía existen, como en cualquier otra actividad humana, oportunidades y sólo debemos adaptarnos a esas realidades, si es que no queremos perecer frente a esos diversos momentos.
Palabras más, palabras menos, «lo único permanente es el cambio», decía Heráclito de Éfeso, hace unos 25 siglos. Y si no sabemos adaptarnos y aprovechar los cambios, las oportunidades van a pasar, sin obtener beneficio alguno.
Para traer la advertencia del filósofo griego a nuestro tiempo, podríamos decir que «debemos surfear las olas», para aprovechar todo su potencial y lograr nuestros objetivos, en lugar de enfrentar la fuerza del mar que resulta, a todas luces, muy superior a las nuestras.
Hoy, la Argentina enfrenta un desafío similar con una ventana de oportunidades pocas veces vista a lo largo de la historia y, si no se logra «surfear las olas», no habrá beneficios.
Aquellos sectores que proponen enfrentar la fuerza del mar, mal basados en conceptos arqueológicos, van a precipitar una crisis que va a sumir a la sociedad argentina en una situación que difícilmente pueda superarse.
Una vuelta a políticas basadas en ajustes por inflación traerá desgracias a la población. El momento es duro, sin dudas, pero hay que atravesarlo con paciencia y tesón, pero en especial, con cambios de hábitos, costumbres y manteniendo una férrea disciplina. A nadie le gusta apretarse el cinturón, pero en estos momentos es ultra-necesario. No hay soluciones mágicas, ni milagros.
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La ventana de oportunidades que la Argentina tiene en materia económica es inédita. Nunca en su historia se conjugaron tantas situaciones favorables para que el país pueda despegar y todo depende de la voluntad del gobierno y de la sociedad de poder alcanzar ese objetivo.
Al tradicional motor del campo, a punto de iniciar una nueva revolución, se le suman también otros sectores como la turbina energética, la minería, la pesca y en breve la forestoindustria.
El campo atraviesa una situación inmejorable. Los precios del maíz y el trigo se encuentran en máximos de los últimos tres años. Los futuros del trigo cerraron el viernes con una suba del 3%, el nivel más alto desde el 14 de febrero de 2023. El trigo experimentó un alza del 12,1% esta semana, su mayor ganancia semanal desde marzo de 2022. Los futuros del trigo acumulan una suba superior al 54% en lo que va de año, debido al conflicto entre Rusia y Ucrania, dos grandes jugadores de este mercado y que paraliza el comercio desde el Mar Negro.
Los futuros del maíz alcanzaron el viernes el nivel más alto desde el 28 de julio de 2023. El maíz acumula un alza del 15% en agosto y del 22% en lo que va del año, debido a las expectativas de una oferta más ajustada en Estados Unidos y una fuerte demanda mundial, traccionada no sólo por la industria alimenticia sino también por crecientes compras de la industria de los biocombustibles.
Un breve paréntesis sobre este último tópico. Si la Cámara de Senadores avanza con la sanción de la nueva ley de biocombustibles ampliando hasta el 15% el uso de esos nuevos carburantes en la mezcla con los de origen fósil, la Argentina en poco tiempo se habrá convertido no sólo en un nuevo jugador a nivel mundial, sino que se disparará una nueva actividad económica en el interior del país de magnitudes inimaginables, con la incorporación de nuevos y grandes inversores. Ahora, sólo depende de entender cómo surfear las olas.
De la misma manera, ocurre con la pesca y la forestación. En el caso de la actividad ictícola, las exportaciones cerraron los primeros cinco meses de 2026 con ventas por más de 1.000 millones de dólares, con un incremento interanual del 18% en volumen y del 23% en valor.
En el caso de la actividad forestal, las exportaciones de madera mostraron un incremento de casi 19% en valor durante 2025 en comparación con el año anterior, con más de 376 millones de dólares.
Todo esto se potencia cuando el complejo energético de Vaca Muerta aporte todo su potencial y se finalicen las obras del gasoducto y el puerto exportador de Punta Colorada, Río Negro, dentro del mega RIGI presentado por YPF.
El plan de inversiones contempla un desembolso total de 51.000 millones de dólares hasta 2031.
Ese año está prevista la puesta en operación de dos unidades flotantes de licuefacción, lo que implica una inversión cercana a los 29.000 millones de dólares, de los cuales 24.000 millones de dólares estarán destinados a complejos industriales, ductos, instalaciones portuarias y las dos unidades FLNG, y el resto al desarrollo del upstream y la perforación de pozos.
El impacto sobre el empleo también figura entre los compromisos del proyecto. Durante la etapa de construcción, prevista entre 2026 y 2030, se generarían unos 20.000 puestos de trabajo por año, con picos de hasta 40.000 empleos en los períodos de mayor actividad.
Cuando se alcance la etapa de plena operación, el proyecto sostendrá alrededor de 8.000 empleos directos e indirectos.
A todo esto hay que añadir bienes y servicios de proveedores locales que movilizarían unos 15.000 millones de dólares, impulsando las economías de las provincias del Comahue y el resto de la cadena de valor energética del país.
