El publicista murió a los 61 años, dejando como legado una trayectoria con premios internacionales, avisos memorables y colaboraciones con líderes políticos de distintos países.
El publicista Ramiro Agulla murió durante la madrugada de este jueves a los 61 años, luego de que su estado de salud se agravara por una neumonía que derivó en un shock séptico, según informaron fuentes cercanas.
Reconocido como uno de los creativos publicitarios más influyentes de la Argentina, Agulla dejó una huella imborrable en la industria con campañas que marcaron a toda una generación y que trascendieron el ámbito comercial para convertirse en parte de la cultura popular.
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Su fallecimiento generó una profunda conmoción en el mundo de la publicidad y la comunicación.
Una carrera que transformó la publicidad argentina
Ramiro Agulla nació en Río Gallegos en 1964 y se radicó desde muy pequeño en Buenos Aires. Estudió en el Colegio Champagnat y luego se formó en la escuela de la Asociación Argentina de Agencias de Publicidad, antes de iniciar su carrera en la agencia León Chocrón.
Tras pasar por distintas compañías, consolidó una de las duplas creativas más exitosas del país junto a Carlos Baccetti, con quien fundó en 1994 la agencia Agulla & Baccetti, que más tarde se integró al grupo Lowe & Partners Worldwide.
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Juntos desarrollaron algunas de las campañas más recordadas de las décadas de 1990 y 2000, entre ellas «La llama que llama», para Telecom/Personal, y «El Oso», para Quilmes, dos piezas que quedaron grabadas en el imaginario colectivo argentino.
Además, la agencia obtuvo un importante reconocimiento internacional. En varias oportunidades fue elegida entre las mejores del mundo por el Gunn Report, mientras que la campaña «Gueropa!», realizada para Renault Clio MTV, ganó un León de Oro en el Festival de Cannes.
El pionero del marketing político moderno
Más allá de la publicidad comercial, Agulla también fue una figura clave en la transformación del marketing político en la Argentina.
Junto a Baccetti, diseñó la recordada campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, cuyo eslogan «Dicen que soy aburrido» se convirtió en uno de los más recordados de la política argentina.
A lo largo de su trayectoria también trabajó en campañas para Carlos Menem, Francisco de Narváez, Sergio Massa, el expresidente chileno Sebastián Piñera, el mexicano Vicente Fox y el senador estadounidense John McCain, entre otros dirigentes.
En distintas entrevistas sostenía que, en política, «no le importa a nadie lo que dicen los políticos», sino que los votantes buscan credibilidad y emociones por encima de los discursos.
La despedida de Carlos Baccetti
Tras conocerse la noticia, Carlos Baccetti expresó su dolor a través de las redes sociales con un emotivo mensaje dedicado a quien fue su socio y amigo durante décadas.
«Feliz viaje hermano», escribió junto a una fotografía de ambos cuando eran jóvenes. Más tarde publicó otro mensaje acompañado por una antigua identidad visual de la agencia que compartieron: «Solo cambia la ubicación del logo… pero los amigos no desaparecen… solo mueren. Siempre vivo para mí», expresó.
