Hubo un caso fatal por el uso indebido de esta sustancia de alta potencia que está bajo investigación de la Justicia porteña: cómo actúa y por qué es tan peligrosa.
El fallecimiento de un médico residente en la Ciudad de Buenos Aires puso en el centro de la escena al propofol, un fármaco de uso hospitalario estricto cuya manipulación fuera del ámbito profesional puede tener consecuencias letales.
Según supo Notas de Actualidad, la muerte se produjo por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos sustancias ampliamente utilizadas en anestesia. El hecho derivó en la apertura de una causa judicial y un sumario interno en el Hospital Italiano de Buenos Aires, donde además se investiga el posible desvío de medicamentos.
Cómo actúa el propofol y para qué se utiliza
El propofol es un anestésico de acción ultrarrápida que se utiliza para inducir sedación en distintos procedimientos médicos. El toxicólogo Francisco Dadic explicó que se trata de “un sedante muy potente, utilizado muchas veces como anestésico de inducción rápida” y que su efecto se manifiesta en cuestión de segundos.
Su principal acción es la depresión del sistema nervioso central, lo que provoca que el paciente se duerma y, al mismo tiempo, genere una disminución de la frecuencia respiratoria. Por eso, se utiliza en prácticas como endoscopías, colonoscopías, cirugías y procedimientos en terapia intensiva, donde es necesario controlar el nivel de sedación.
El médico Carlos Damin, profesor de Toxicología de la UBA, detalló: “El propofol es un anestésico que básicamente lo que produce es sedación, depresión del sistema nervioso central”. Además, señaló que suele administrarse junto con el fentanilo, que aporta analgesia, lo que permite realizar intervenciones quirúrgicas.
La administración del fármaco se realiza por vía intravenosa mediante sistemas controlados y siempre bajo estricta supervisión médica, con monitoreo constante de la respiración. En ese contexto, el equipo de salud cuenta con dispositivos como el ambú para asistir al paciente en caso de complicaciones.
Riesgos del uso indebido y prácticas peligrosas
El principal peligro del propofol es su capacidad de provocar depresión respiratoria severa, que puede derivar en un paro cardiorrespiratorio. Dadic advirtió que “el riesgo más importante es el paro respiratorio”, que puede llevar a la muerte si no se actúa de inmediato.
Por este motivo, su uso fuera del ámbito hospitalario está completamente contraindicado. “Fuera del ámbito médico está contraindicada su utilización, por el altísimo riesgo que tiene”, remarcó el especialista.
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En el marco de la investigación, surgieron datos sobre reuniones donde se administraban estas sustancias con fines recreativos, bajo la modalidad de “viajes controlados”. Damin explicó que este concepto implica que una persona supervise el consumo para evitar complicaciones, aunque aclaró que, en el caso del propofol, el margen de error es mínimo y el riesgo extremadamente alto.
Dadic, por su parte, señaló que este tipo de prácticas no son habituales con este tipo de drogas y que, a diferencia de los alucinógenos, requieren conocimientos médicos para su administración, ya que una dosis incorrecta puede provocar rápidamente la muerte.
Investigación y refuerzo de controles
El caso también puso el foco en los mecanismos de control de medicamentos sensibles dentro de los centros de salud. El Hospital Italiano de Buenos Aires inició una revisión de sus protocolos tras detectar el robo de estupefacientes en el área de anestesiología.
Según informó la institución, se tomaron medidas internas, se separó al personal involucrado y se realizó la denuncia correspondiente ante la Justicia, aportando toda la información necesaria para la investigación.
Además, el hospital trabaja junto a la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) para reforzar los sistemas de control y prevenir el desvío de sustancias.
Mientras avanza la causa judicial, especialistas y autoridades sanitarias insisten en un punto clave: el propofol solo debe ser utilizado en entornos médicos, bajo supervisión profesional, debido a los riesgos extremos que implica su uso indebido.
