El delantero de EEUU recibió una fecha de suspensión tras ser expulsado ante Bosnia y Herzegovina, pero el Comité Disciplinario dejó la sanción en pausa.
La FIFA volvió a quedar en el centro de la polémica durante el Mundial 2026. El delantero estadounidense Folarin Balogun, expulsado con tarjeta roja directa en el partido frente a Bosnia y Herzegovina por los dieciseisavos de final, finalmente podrá disputar los octavos ante Bélgica gracias a una decisión poco habitual del Comité Disciplinario del organismo.

Según pudo saber Notas de Actualidad, la resolución sorprendió porque, tras el encuentro, distintos funcionarios de la FIFA habían asegurado que una tarjeta roja directa y la suspensión automática que conlleva no podían ser apeladas durante la Copa del Mundo.
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Sin embargo, el máximo organismo del fútbol encontró una alternativa dentro de su propio Código Disciplinario. En el comunicado oficial confirmó la sanción de un partido para Balogun por infringir los artículos 14 y 66 del reglamento, pero inmediatamente dispuso que la ejecución de esa suspensión quedara en suspenso durante un período de prueba de un año.
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En la práctica, la medida funciona como una condena condicional. El delantero podrá jugar con normalidad frente a Bélgica y solo deberá cumplir la sanción si durante los próximos doce meses vuelve a cometer una infracción de naturaleza y gravedad similares. En ese caso, además de la nueva sanción correspondiente, se activará automáticamente la fecha de suspensión que quedó pendiente.
La jugada que desató la controversia
La expulsión ocurrió durante el triunfo de Estados Unidos sobre Bosnia y Herzegovina. El árbitro brasileño Raphael Claus mostró la tarjeta roja directa a Balogun tras una fuerte infracción sobre el defensor Tarik Muharemovic.
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Según el reglamento específico del Mundial, una expulsión de este tipo implica automáticamente una fecha de suspensión para el siguiente partido. Por ello, todo indicaba que el atacante se perdería el decisivo compromiso de octavos de final.
No obstante, el Comité Disciplinario optó por aplicar el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, una disposición que permite suspender total o parcialmente la ejecución de determinadas sanciones e imponer un período de prueba al futbolista sancionado.
Es decir, la FIFA no anuló la tarjeta roja ni revocó la sanción. La suspensión sigue existiendo, pero su cumplimiento fue diferido bajo un régimen excepcional previsto por la normativa disciplinaria.
Qué establece el artículo 27
El artículo 27 del Código Disciplinario faculta al órgano judicial de la FIFA a suspender la ejecución de una sanción e imponer un período de prueba de entre uno y cuatro años.
Durante ese plazo, si el jugador reincide en una falta de características similares, la suspensión que había quedado en suspenso se ejecutará de manera automática, además de cualquier castigo que corresponda por la nueva infracción.
La única excepción contemplada por la norma son las sanciones relacionadas con manipulación o amaño de partidos, que no pueden beneficiarse de este mecanismo.
El antecedente de Cristiano Ronaldo
Aunque la resolución generó sorpresa, no se trata de un caso sin precedentes.
En noviembre de 2025, la FIFA aplicó el mismo artículo para beneficiar a Cristiano Ronaldo. El capitán de Portugal había sido expulsado tras un codazo sobre el defensor irlandés Dara O’Shea durante un partido de las Eliminatorias mundialistas y recibió una sanción de tres fechas.

El delantero cumplió el primer encuentro de suspensión, mientras que las dos jornadas restantes quedaron en suspenso durante un año. Esa decisión le permitió llegar habilitado al Mundial 2026.
De acuerdo con información publicada entonces por la BBC, uno de los argumentos considerados por el Comité Disciplinario fue el impecable historial disciplinario del portugués, quien acumulaba 225 partidos con su selección antes de recibir su primera tarjeta roja.
Un precedente que abre el debate
La decisión adoptada en el caso Balogun reavivó el debate sobre la interpretación del reglamento disciplinario de la FIFA y el margen de discrecionalidad del Comité Disciplinario.
Si bien el organismo sostiene que la sanción no fue anulada sino simplemente suspendida, la consecuencia práctica es que Estados Unidos recupera a uno de sus principales delanteros para un partido decisivo del Mundial.
El caso marca un precedente poco frecuente en la historia reciente de la Copa del Mundo: un futbolista expulsado con tarjeta roja directa, sancionado con una fecha de suspensión, pero autorizado a jugar gracias a que la ejecución del castigo quedó en suspenso bajo un período de prueba.
