Según afirmó el gobernador bonaerense, la iniciativa es imprescindible para enfrentar “el deterioro económico que golpea a toda la provincia”.
En una conferencia de prensa realizada en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno en La Plata, el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, reiteró su pedido para que la Legislatura provincial apruebe la ley de financiamiento enviada por el Ejecutivo. Según afirmó, la iniciativa es imprescindible para enfrentar “el deterioro económico que golpea a toda la provincia”.
“No hay negociación que deba condicionar algo de esta importancia”, sostuvo el mandatario, en un mensaje dirigido tanto al gobierno nacional como a sectores internos del oficialismo que condicionan el avance del proyecto. Acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario, renovó sus críticas hacia la administración de Javier Milei y advirtió sobre las consecuencias del recorte de recursos a las provincias.
Kicillof describió un escenario de “emergencia social y productiva”, asegurando que prácticamente ningún sector quedó indemne tras las recientes políticas nacionales. Mencionó caídas en la construcción, industria, comercios, textiles, automotriz y alimenticio, acompañadas de despidos y reducción de servicios esenciales. Señaló además que la recesión “se profundiza” en Buenos Aires por la falta de transferencias automáticas de fondos.
El gobernador destacó que dos de las tres leyes económicas previstas para 2026 ya fueron aprobadas, pero que la referida al financiamiento continúa pendiente. Insistió en que la provincia “necesita herramientas claras para transitar este tiempo sin desproteger a nuestro pueblo”.
Kicillof presentó cifras del impacto económico: la pérdida de 28.000 empresas en todo el país —5.000 en territorio bonaerense—, 171.000 puestos de trabajo menos y cerca de mil obras públicas paralizadas. También mencionó cierres de fábricas y despidos en pesca, laboratorios, automotrices y alimenticias, lo que intensifica la demanda de asistencia estatal. “La gente se ha endeudado porque no le alcanza; no puede pagar ni el mínimo de la tarjeta”, señaló.
El mandatario cuantificó en 13 billones de pesos —unos 9.000 millones de dólares— la deuda que, según la provincia, mantiene la Nación por fondos automáticos y específicos que dejaron de transferirse. Sumado a la caída en la recaudación provincial, estimó que Buenos Aires perdió el equivalente a 11.500 millones de dólares.
Pese a la coyuntura, defendió la continuidad de obras públicas, ampliación del sistema sanitario, entrega de ambulancias, refuerzo para patrulleros y el sostenimiento del servicio alimentario escolar. Subrayó que la austeridad “no debe recaer sobre la sociedad, sino sobre la política”.
Ante la preocupación de los municipios por la caída de ingresos y el pago de aguinaldos, anunció un fondo especial equivalente al 8% del monto solicitado en la ley de financiamiento, distribuido entre los 135 distritos. Indicó que ya está asegurada una partida de 200.000 millones de pesos a abonarse en cinco cuotas.
Finalmente, pidió que la Legislatura “vote esta ley”, señalando que no implica proyectos extraordinarios sino la facultad de cubrir necesidades corrientes y garantizar servicios esenciales. Reafirmó que Buenos Aires es “la provincia que más aporta y menos recibe”, y que mantiene uno de los niveles más bajos de empleados públicos por habitante.
