Es una disputa entre Keiko Fujimori, la hija del ex presidente peruano y el izquierdista Roberto Sánchez, han dividido al país en torno a un apellido que ha marcado la política.

¿Qué es el fujimorismo?
El fujimorismo es un movimiento político surgido alrededor de la figura de Alberto Fujimori, quien gobernó Perú entre 1990 y 2000. Durante su mandato impulsó profundas reformas económicas de corte liberal, combatió a grupos armados como Sendero Luminoso y estabilizó una economía que atravesaba una severa crisis inflacionaria.
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Sin embargo, su gobierno también estuvo marcado por fuertes controversias. En 1992 protagonizó un autogolpe mediante el cual disolvió el Congreso e intervino el Poder Judicial, una decisión que concentró el poder en el Ejecutivo y que sigue siendo objeto de debate entre historiadores y analistas políticos.
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A lo largo de los años, el fujimorismo consolidó una base electoral importante, especialmente en sectores populares y regiones donde se valoran los logros económicos y las políticas de seguridad implementadas durante aquella etapa.
El antifujimorismo, una fuerza decisiva
Frente a ese movimiento surgió el antifujimorismo, una corriente integrada por sectores políticos, sociales y ciudadanos que cuestionan el legado de Alberto Fujimori debido a las denuncias de corrupción, las violaciones a los derechos humanos y el debilitamiento institucional ocurrido durante su gobierno.
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En varias elecciones presidenciales recientes, el rechazo al fujimorismo fue un factor clave para impedir que Keiko Fujimori alcanzara la Presidencia, incluso cuando lideraba las encuestas o llegaba como favorita a la segunda vuelta.
¿Qué pasaría si Keiko Fujimori gana?
Una eventual victoria de Keiko Fujimori podría significar el regreso del fujimorismo al poder por primera vez desde la caída del gobierno de su padre en el año 2000.
Sus partidarios sostienen que una administración encabezada por la dirigente ofrecería mayor estabilidad política, impulso a las inversiones privadas y continuidad de políticas económicas favorables al mercado.
Sus detractores, en cambio, temen que un triunfo electoral fortalezca nuevamente a sectores vinculados al antiguo aparato político fujimorista y reabra debates sobre la independencia de las instituciones democráticas y el respeto por los derechos humanos.
Una elección que trasciende a los candidatos
Más allá de los nombres que figuran en las boletas, la elección presidencial vuelve a poner en discusión el legado de una de las figuras más influyentes y controvertidas de la historia reciente de Perú.
Por eso, para millones de peruanos, la decisión en las urnas no solo definirá quién ocupará la Presidencia durante los próximos años, sino también qué lugar tendrá el fujimorismo en el futuro político del país.
