El principal objetivo del plan que se aprobó en abril era bajar el Riesgo País y eso no ocurrió. Encontraron el “RK” como excusa.
El Gobierno Nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI) saben que fracasaron con el programa que firmaron en abril y ahora buscan maquillar el traspié con algunos cambios en las metas, pero que no hacen al fondo de la cuestión y solo refuerzan el carácter político del acuerdo y la necesidad de contener a los disidentes.
¿Por qué fracasó? Porque el plan anunciado hace tres meses tenía como principal objetivo liberar el cepo, para mejorar la economía, atraer inversiones y bajar drásticamente el Riesgo País.
“Nada salió de acuerdo al plan” (NSAP) sería la sigla que algún opositor podría acuñar en contraposición al “TMAP” (Todo marcha de acuerdo al plan) que suelen agitar desde el gobierno, y en particular algunos miembros del equipo económico en redes sociales.
Con la soga al cuello, el que encontró un argumento discursivo fue el ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, cuando en otro intento de bravuconada estilo Milei renombró al Riesgo País como “Riesgo Kuka” y así pasamos de la abreviatura “RP” a la “RK”. Pero las frasecitas de autoayuda dichas ante interlocutores amigos o en redes sociales… no salen de ahí. No están incluidas en las pantallas de los agentes de inversión que siguen leyendo “RP” en 750 puntos. ¿Puede el temor a la vuelta al pasado ser lo que frene el descenso? Es una posibilidad, pero si el plan fuera tan exitoso como lo promocionan las usinas oficialistas debiera ser mínimo.
No cumplir las metas de reservas como sucedió en la primera revisión del acuerdo tiene varias lecturas:
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El FMI había dicho en abril que el Banco Central debía acumular reservas. Tras la firma, el gobierno comenzó a contradecir lo acordado y cambió las reglas al querer comprar sólo en el piso de la banda.
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A consecuencia, a las pocas semanas las metas pasaron a ser testimoniales.
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No cumplir con las metas no iba a provocar la caída del acuerdo. El waiver es inocuo.
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El mercado siempre lo supo y por eso difícilmente haya grandes variantes en el Riesgo País hasta que se digieran bien los resultados electorales.
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En una clara decisión política, la reformulación de las metas y la decisión de no controlarlas le da aire al Gobierno, en una clara estrategia para no caer bajo el estrés de otra auditoría en tiempos electorales.
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El haber forzado al Tesoro Nacional a salir a hacer compras de divisas cuando ese no era el plan original, busca dejar contenta a la parte del Directorio que se oponía a que la Argentina vuelva a incumplir lo pactado.
“Al mercado le va a gustar. Es mejor de lo que teníamos”, dijo Caputo en un sincericidio que pasó desapercibido en una de sus tantas apariciones en los streamings oficialistas. Luego insistió en que el principal objetivo es que baje el Riesgo País para salir a refinanciar los vencimientos de capital del año que viene.
Esa frase revela que tuvieron que cambiar todo lo firmado porque el mercado o no los creyó o “el plan salió mal”: “EPSM”, para sintetizarlo.
Por ello, de aquí a fin de año tal vez no sea el precio del dólar la principal variable a mirar sino el “Riesgo País”. El de verdad, no el inventado por Sturzenegger. Porque si no baja, el verano 2026 puede ser “muy caliente”, no especialmente por las marcas térmicas.
