Aunque los precios suben menos, el problema es el bolsillo

Los bienes de consumo masivo aumentan por debajo de la inflación general, que es impulsada por servicios, pero los salarios en baja frenan las ventas.


Por Roberto Pico

El recorte mensual de los salarios disponibles provoca que, pese a que los precios de los bienes de consumo masivo suben por debajo de la inflación, el consumo no se recupere.

Los gastos fijos en alquiler, servicios básicos, salud y educación tomaron una mayor porción de los ingresos individuales y familiares, lo que restringe los gastos en otros rubros menos esenciales y, por ende, recortables.

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Esto explica en gran parte la baja generalizada del consumo. A este escenario el Gobierno y los economistas lo llaman “cambio de precios relativos”. Apuntan a que es un proceso que impactará en toda la economía y fomentará la reformulación de la producción y el comercio.

Esta realidad está avalada por una serie de estudios que la diagnostican con datos concretos.

El más reciente fue publicado por la consultora Scentia, que mostró lo siguiente: los precios de bienes de consumo masivo subieron un 20,4% interanual en marzo, contra una inflación general de 32,4%. Pese a este escenario, los volúmenes de venta se desplomaron hasta un 8%, según el canal de comercialización.

Esto se debe a que la suba de los servicios impostergables estuvo muy por encima del aumento de los bienes y, por lo tanto, los consumidores no están en condiciones de absorber incrementos similares en el resto de los productos que necesitan a diario.

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Este escenario forzó un reordenamiento de los gastos domésticos, teniendo que destinar más presupuesto al pago de servicios (entre los que se incluyen alquileres, servicios públicos y transporte, entre otros) en desmedro de los consumos cotidianos.

Con menos dinero en los bolsillos para convalidar aumentos, se deprimió el nivel de ventas, los comerciantes no pudieron trasladar mayores costos y eso repercute en los niveles de pedidos a fábricas y, por ende, a la producción.

El informe de la consultora de marzo mostró que las ventas por volumen cayeron 5,1% interanual y se suma a la contracción de los dos primeros meses del año. De allí que el trimestre cerró con una merma de 3,1% con respecto al mismo período del año pasado.

De acuerdo a este trabajo, la venta en supermercados minoristas cedió 7%, pero en los mayoristas la baja fue de 8,8%. En tanto, en los autoservicios independientes la contracción fue de 5,1%. Por su parte, en almacenes y kioscos la disminución interanual fue de 4,5%. El único sector en verde fue el de farmacias, con una leve mejora de 0,9%.

Otro dato positivo es el aumento del e-commerce, que experimentó un avance de 34,3%, aunque solo representa el 5% del total de la muestra, por lo que este crecimiento no modifica la ecuación general de los comercios.

Entendemos que este comportamiento es parte de una coyuntura que podría comenzar a revertirse en los próximos meses, si la inflación retoma el camino a la baja”, señalaron desde la empresa.

Esta caída se estaría verificando en abril, pero no hay certeza de que la tendencia se afirme en los meses siguientes de manera tal que realmente mejore el poder de compra de los ingresos.

¿Qué dice el Gobierno? El asesor del ministro de Economía, Martín Vauthier, lo explicó así: “En contextos de altas expectativas de inflación, ausencia de crédito y brecha cambiaria, el consumo masivo funciona como ‘consumo defensivo’ y cobertura. Cuando esos factores se revierten, aparecen nuevas aplicaciones para los ingresos, que ‘compiten’ con el consumo masivo: ahorro, pago de cuota de un préstamo, viajes, electrodomésticos, etc”.

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El presidente dio un ejemplo más llano: “Ahora a las tostadas se le pone huevo y no mermelada… Entonces están fundiendo a los fabricantes de mermeladas”.

Además, apuntan a un cambio en la modalidad de compra, con mayor actividad en el comercio online.

Para la teoría oficial, el cambio de hábitos y de forma de consumir explica buena parte de los números en rojo de los mostradores.

El pulso social parece indicar otra cosa. La certificación de este escenario deberá esperar hasta las próximas elecciones.

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