Aniversario de la promulgación del Plan de Ayala

 

El plan sigue siendo símbolo de la lucha agraria y de la radicalización de la Revolución Mexicana.

Por Fernando Del Corro

El 28 de noviembre de 1911, 114 años atrás, en el contexto de la Revolución Mexicana, fue promulgado el manifiesto conocido como Plan de Ayala, el cual fue promovido por Emiliano Zapata, jefe revolucionario, quien desconoció a Francisco Ignacio Madero como Presidente, acusándolo de traicionar los principios de lucha y causas campesinas.

Para el historiador John Womack, el Plan de Ayala representaba para los zapatistas mucho más que un programa de acción, elevándolo a una obra con tintes sagrados.

El Plan de Ayala llamaba a los zapatistas a tomar las armas para restituir la propiedad de las tierras a los campesinos, mismas que habían sido arrebatadas de forma violenta, usurera o a través de engaños por parte de caciques, hacendados y terratenientes. Para Emiliano Zapata, dichas tierras deberían ser regresadas a sus dueños originales.

La base jurídica de esta restitución de tierras, conforme así lo refería el citado documento, era la presentación de los títulos de propiedad, los cuales eran en su inmensa mayoría de tipo comunal y tenían origen incluso desde la época del virreinato.

Sin duda, el enfoque social y político del Plan de Ayala se presentó como un plan libertador que llamaba a continuar la Revolución hasta cumplirse de forma cabal, bajo el lema de “Reforma, Libertad, Justicia y Ley”.

El plan promulgado por Emiliano Zapata y otros líderes del sur desconoció a Francisco Ignacio Madero como presidente, ya que consideraron que había traicionado los ideales agrarios de la Revolución.

El corazón del plan era la reforma agraria radical, que buscaba la restitución de tierras, aguas y montes a los pueblos que se las habían expropiado. Exigía la dotación de tierras a quienes no tenían, mediante la expropiación de grandes latifundios.

Entre las medidas adicionales se proponía confiscar las propiedades de los «enemigos de la revolución» para pensionar a viudas y huérfanos. Se considera el legado como el documento más importante en materia de cuestión agraria y un pilar para la reforma agraria mexicana y el artículo 27 constitucional.

 

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