Un aluvión de voto castigo a Macri

Desde temprano se sintió que el fervor brotaba de un lado y la cautela prevalecía en el otro. Sin embargo, solo después de las 21 esa sensación se tornó tangible: “No tengo números, pero estamos muy mal”, respondió a esa hora un operador oficialista dejando entrever que un aluvión de voto castigo al Gobierno de Mauricio Macri predominaba ampliamente sobre la repulsión al kirchnerismo que había primado en turnos electorales previos.

Falta bastante para que el proceso electoral encumbre al Presidente del período 2019-2023 pero las diferencias que marcaron las urnas parecen irremontables y dejan a Alberto Fernández a tiro del sillón de Rivadavia. Nadie vio venir semejante diferencia. Las encuestas más favorables al Frente de Todos daban 8 puntos de ventaja en la antesala de las PASO, pero cuando se difundieron los números esa distancia se estiró a 15.

Los analistas habían fijado algunas marcas para tener en cuenta: si la lista opositora superaba el 40% de los votos y ganaba con más de 5 puntos de diferencia sobre el binomio Macri-Pichetto, la posibilidad de que el Gobierno pueda remontar de cara a octubre serían mínimas. Esas fronteras fueron ampliamente superadas por Alberto F y Cristina Kirchner con victorias rotundas en provincias peronistas, empezando por la provincia de Buenos Aires, y golpes inesperados en bastiones de Cambiemos en 2015 y 2017.

En la elección presidencial, Juntos por el Cambio solo ganaba en Córdoba (48-30) y Ciudad de Buenos Aires (44-33), en tanto que perdía en Jujuy, Mendoza y Corrientes, provincias gobernadas por mandatarios del oficialismo. En Buenos Aires, Alberto Fernández tocaba el 50 por ciento y Axel Kicillof retenía el mismo porcentaje frente a María Eugenia Vidal. Horacio Rodríguez Larreta deberá lidiar con ese contexto adverso para concretar su reelección.

Roberto Lavagna, afectado por la polarización, se arrimaba a los 8.5 puntos, mientras que otros tres frentes que superaron el corte de las primarias (los liderados por Nicolás Del Caño, Juan José Gómez Centurión y José Luis Espert) sumaban, todos juntos otros 8 puntos.
Así las cosas, el trayecto hacia octubre puede volverse tortuoso para la administración macrista, empezando por este mismo lunes cuando los mercados posiblemente golpeen a la Argentina y reaviven la sensación de inestabilidad que flota desde la crisis cambiaria desencadenada en abril de 2018. El viernes habían festejado a cuenta por encuestas que mostraba paridad entre oficialismo y oposición.

¿Cuáles fueron las claves de esta elección? Surge claro el castigo a la gestión económica del Gobierno, cuyo balance de cuatro años arroja aumentos de la pobreza y del desempleo, un desplome de la industria y un crecimiento nulo, entre otras pálidas.

No importó si hizo reformas medulares para generar un cambio de tendencia o que “el mundo” respalde su proceso de reformas. El bolsillo del argentino medio fue más fuerte que la apelación oficialista a la institucionalidad o la corrupción.  Del otro lado, evidentemente la entronización de Alberto Fernández como candidato a presidente logró suavizar la enorme imagen negativa que dieron sistemáticamente los sondeos a Cristina Kirchner en los últimos años. En otras palabras: muchos toleraron votar a la compañera de fórmula porque no ocupaba el lugar central del binomio.

Ese proceso ya se había observado paulatinamente al interior del peronismo desde ese 25 de Mayo en el que Cristina dijo que el candidato iba a ser Alberto: gobernadores y líderes sindicales renuentes a acercarse a la ex presidenta apoyaron masivamente al impensado candidato, mientras que Sergio Massa levantó su veto K de los últimos años y dio forma a un gran frente político opositor. El aporte del ex intendente de Tigre, minimizado en la previa, evidentemente fue sustancial para este golpe de nocaut a Macri.

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