¿Qué lugar ocupa la suerte en el mundo de lo negocios?

El caso DeLorean, éxito en la pantalla grande, fiasco comercial.

¿Podría alguien decir que no conoce el súper recordado DeLorean DMC-12 que fue usado cómo máquina del tiempo en la trilogía de los años ochenta Volver al futuro?

Más allá del éxito que el vehículo producido por la DeLorean Motor Company tuvo en la pantalla grande fue un tremendo fiasco en términos de ventas.

¿Por qué? Porque se cometieron muchos errores que hicieron que ese auto no cumpliera con el sueño americano. El DeLorean, de diseño futurista fue diseñado en 1977 se lanzó en 1981. Abría sus puertas laterales hacia arriba y tenía carrocería de acero inoxidable, lo que lo hacía atractivo, novedoso pero opaco e imposible de pintar. Y únicamente se lo podía conseguir en un solo color: el gris metalizado. Si bien eso lo hacía resistente a la corrosión, no se diferenciaban unos de otros.

Problemas técnicos en su línea de producción provocaron serios retrasos en la finalización del automóvil para su venta, y eso generó un gasto muy grande que luego no se pudo recuperar. De las 10 mil unidades que esperaban comercializar anualmente, se produjeron 8.500 y solo llegaron a venderse 6 mil. Si bien fue un auto pensado para el mercado norteamericano, intentaron también en el inglés, pero tampoco tuvieron buena repercusión dado que el vehículo solo se producía con el volante a la izquierda, a diferencia de todos los autos ingleses que se manejan desde el asiento delantero derecho. Casi no se vendieron unidades. Esta es una parte de la historia. ¿Dónde entra la suerte o mala suerte en el caso DeLorean?

Este auto fue elegido para ser la máquina del tiempo de una de las trilogías más vistas de los años ́80 con un pequeño detalle: su mayor promoción estuvo dada por la altísima repercusión de Volver al futuro, pero para cuando esta película inundó los cines y explotó las boleterías, el DeLorean ya no se producía más y la compañía había cerrado con fuertes demandas legales contra su dueño.

Según documentos de la época, el dueño de la compañía, John Zachary DeLorean, en un intento por salvar su firma de la quiebra recurrió a negocios poco claros, lo que le costó un arresto bajo la acusación de tráfico de drogas. Tiempo después pudo demostrar su inocencia, pero para ese entonces ya pesaba sobre él una grave condena social y nadie quiso comprarle un producto ni contribuir a la causa de “un traficante de drogas”.

Imaginemos por un segundo que el auto todavía está en producción y es el ícono de una película de las más exitosas. ¿Quién podría resistirse a tenerlo después de tan grande publicidad? ¿Quién no querría sentir que está viajando en la máquina del tiempo más cool de todas las épocas?

Le sucedió al Aston Martin con James Bond en 1964, al Volkswagen ecarabajo con Cupido Motorizado en 1968, al Ford Mustang en 1968 con Bullit, al mini cooper, auto utilizado para realizar un gran robo en la película Italian Job, también traducida como La Estafa maestra, y podría seguir relacionando automóviles que se relacionan directamente con películas y que seguro algún impacto comercial tuvieron a favor gracias al éxito en la pantalla grande.

¿Quién no soñó estar en la serie ochentosa “el auto fantástico” (Knight Rider) sentarse en el Pontiac de Michael Knight y conversar con KITT?

Mala suerte para el DeLorean, que cerró sus puertas antes de ver de qué manera podría haber levantado sus ventas junto a Marthy Mc Fly.

Entonces…

¿Qué lugar ocupa la suerte en los negocios?

Hablemos.

 

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