Pases de facturas costosos

Ni los dólares termosellados del kirchnerismo operan ya como contrapeso para el gobierno de Mauricio Macri, desde que el tarifazo a los servicios públicos se convirtiera en el bumerán político de una economía aún disociada de sus promesas.

Hasta hace unas semanas, las encuestas reflejaban que la tolerancia al Gobierno se mantenía en niveles altos, apuntada por la herencia de un grupo político que no solo activó bombas de salida sino que se robó todo a su paso.

Pese a que la visión sobre Cristina Kirchner y sus compañeros de ruta no cambia en líneas generales, la mala praxis del tarifazo hizo extrañar a muchos la política de subsidios y distanció a Macri nuevamente de amplios sectores de la sociedad.

La semana arrancó con una frase poco feliz del Presidente sobre la necesidad de no andar en remera y en patas dentro de las casas y cerró con un primer cacerolazo contra su gestión y la Justicia manteniendo en suspenso las subas del gas.

Para el Gobierno, la Corte Suprema pondrá las cosas en su lugar en agosto, aunque en el medio habrá que superar un trance que deja costos políticos y pases de factura internos.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, debió sufrir el domingo en Tucumán el embate de los gobernadores con quienes había acordado que el tope del aumento del gas sería de 400%.

A criterio del colaborador más político de Macri, la suba sería aplicada sobre las facturas, pero su par de Energía y Minería, Juan José Aranguren lo instrumentó sobre la tarifa y el descontento tomó forma de desmadre a todo nivel.

Así, en la reunión de coordinación ministerial del lunes -reproches mediante- se acordó un nuevo tope sobre las facturas,
que paradójicamente limitan los incentivos para el ahorro, y sin embargo la justicia mantuvo frenada.

El mismo día del cacerolazo Macri rescató la figura de Aranguren.

El presidente sabe que su ministro le ofreció originalmente un plan drástico y otro gradual de subas y, según voceros oficiales, fue él junto con el coordinador ministerial Gustavo Lopetegui quienes escogieron la opción uno.

Hay muchas manos en un mismo plato, sin una figura central de la Economía.

Ovillado en su confín de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay masculló bronca y mantuvo silencio.

La economía por ahora no ayuda. La inflación oficial arrojó 3,1% en junio, alcanzó 29% en el semestre y todavía no encuentra el cauce esperado.

Macri anuncia inversiones, pero su peso por ahora es bajo y la reactivación se hace esperar.

Replanteos.

El trance tarifario obliga al Gobierno a reforzar la agenda social en la que viene trabajando, con anuncios de planes de
vivienda y sociales para sectores vulnerables.

Habrá que ver cómo funciona la comunicación.

Macri dijo lo de remera y patas en el relanzamiento del Plan Procrear y lo opacó.

Un ambicioso «Compromiso por la Educación» anunciado el martes pasó inadvertido.

Para dentro de unos meses y bajo la coordinación del otro vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, el Gobierno prepara un Plan Productivo Nacional 2016-19 con el objetivo de copiar el modelo de desarrollo de Australia, cuyo PBI per cápita en 2015 fue de 50.962 dólares, mientras que el de la Argentina alcanzó los 13.589 dólares, según el Fondo Monetario Internacional.

Además del costo político, la no reducción de subsidios conlleva un problema fiscal a mediano plazo.

El Gobierno admite que la meta de déficit del 4,8% del PBI no será difícil de alcanzar porque en verdad infló el rojo final de la herencia recibida, que según Prat Gay fue del 7% en 2015.

El inconveniente comienza a vislumbrarse para 2017, porque el objetivo es bajar el déficit del 4,8% real al 3,3% del PBI en una economía que en 2015 caerá y que recién comenzará a reactivarse, si finalmente lo hace, el año próximo.

«Hay situaciones que han cambiado respecto de lo presupuestado como es el caso de las tarifas, y todos tenemos que acomodarnos a la realidad», admitió el viernes el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, al dejar entrever que el Gobierno no volverá a bajar las retenciones a la soja como había prometido.

Macri se había comprometido a reducir un 5% de retenciones a la soja por año hasta llegar a cero. Al asumir aplicó el primer recorte, junto con la poda a las retenciones del maíz, trigo, sorgo, girasol y carnes.

Sucede que la decisión de favorecer al campo y a la minería -también redujo retenciones al sector- por ahora no dio sus
frutos. De acuerdo a datos del Indec recopilados por el diario BAE, en conjunto esos sectores contrajeron el número de
puestos de trabajo en 19.422 durante el primer trimestre del año.

El PJ se adecúa.

«Estoy convencido hace tiempo que un dirigente no puede influir sobre la realidad sino que la realidad influye sobre los
dirigentes».

Recostado en el respaldo de su silla de oficina, un hombre que conoce todas las arterias del peronismo analizaba los
reacomodamientos partidarios en medio del derrotero judicial de Cristina Kirchner y los coqueteos con Sergio Massa.

Impulsado por Miguel Pichetto, jefe del bloque de senadores del FPV, un sector del PJ busca asociarse con el líder del Frente Renovador, quien acepta gustoso la escena.

Ambos se sacaron esta semana una foto en Tigre junto con Oscar Romero, referente del Bloque Justicialista, uno de los tantos desprendimientos del kirchnerismo.

También aparece en esa reorganización Florencio Randazzo. Massa pidió como condición para
un eventual regreso que ni los K ni Daniel Scioli aparezcan en el combo electoral del año próximo.

Como dijo aquel dirigente reflexivo, la realidad irá marcando los emergentes del PJ, pero los armadores de Cambiemos miran atentos el proceso.

No es bueno para el Gobierno que se reorganice el PJ, pero si Massa suelta a Margarita Stolbizer, entonces la líder del GEN seguramente irá a sus costas.

 

Fuente: NA

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