Momentos decisivos para intentar terminar con la crisis en Chile

El discurso de Sebastián Piñera cayó bien en la oposición. Buscan un acuerdo este mismo miércoles para reformar la Constitución.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera. se dirigió al país el martes a la noche tras un día de alta violencia en que se evaluó decretar un nuevo estado de emergencia para desplegar a las Fuerzas Armadas en el País.

«La grave situación que vive nuestro país exige, y con urgencia, dejar de lado todas las pequeñeces y las miserias«, expresó el mandatario.

La decisión fue debatida y evaluada por el presidente con sus ministros políticos, a los que se sumó el ministro de Defensa, Alberto Espina. Sin embargo, sugerencias desde sus partidos e incluso desde el mismo ejército lo instaron a realizar una última apuesta por la paz social. “Estos son tiempos de unidad, son tiempos de grandeza. Esto es lo que todos nuestros compatriotas nos piden”, señaló Piñera tras solicitar un gran acuerdo nacional por la Paz, Justicia y Nueva Constitución.

El cambio de tono y la sorpresiva decisión de no enviar a los militares a la calle logró un efecto positivo en la oposición política durante las primeras horas del día. Desde temprano en el Congreso se desarrollan extensas reuniones para buscar un acuerdo de mecanismo para una Nueva Constitución, avanzar en una agenda social más profunda y, por consiguiente, instar a bajar las movilizaciones para aislar a los grupos violentistas y restaurar el orden social.

Temprano, en conversación con Radio ADN, el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes, quien lidera el partido del presidente, expresó su aprobación a la estrategia: “Lo primero, la contribución que podemos hacer todos a la paz es que hagamos las reformas sociales y tengamos un itinerario constitucional. De esa manera vamos a aislar a los violentistas. Hay un grupo de personas en la calle, que son minoritarios, que quieren destruir la democracia. La manera de aislarlos no es con Carabineros, no es con gases lacrimógenos, no le podemos cargar la labor a Carabineros de hacer el trabajo de los que estamos en política”, señaló.

Por su parte, desde la oposición urgieron a que el acuerdo se alcance en un plazo máximo de 24 horas, para evitar una nueva jornada de violencia como la del martes. El presidente del opositor Partido Radical, Carlos Maldonado, declaró a El Mercurio: «Confío en que todas las fuerzas políticas tengamos la capacidad de alcanzar, ojalá en 24 horas, este acuerdo que Chile necesita para avanzar hacia una Constitución y hacia la normalización de la situación del país».

El diputado de la Democracia Cristiana, Gabriel Ascencio, también sostuvo que el plazo no debe ser más allá de 24 horas, acogiendo el llamado al diálogo: «Nosotros recogemos el guante como partido y con el resto de la oposición (…) estamos disponibles para ese acuerdo aquí y ahora, hoy si es necesario como lo han dicho otros líderes. Chile demanda y exige que nos pongamos de acuerdo».

Son 24 horas que pueden marcar el desenlace de la profunda crisis social que vive el país o la profundización de las diferencias y creciente polarización de la sociedad. A esta hora, el Congreso Nacional es epicentro de las conversaciones, las que se espera que se trasladen durante la tarde al Palacio de La Moneda.

Con información de Clarín.

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