El BCRA pacta con los banqueros medidas para contener al dólar

El ministro Dujovne fue categórico: no habrá cambios en las reglas de juego. Sucede que la corrida del billete verde generó múltiples versiones.


Nota original publicada por Marcelo Bonelli en el diario Clarín

 

El Presidente fue lo primero que dijo. Se trata de una nueva y lógica obsesión: “Nico, ¿cómo abrió el dólar? El ministro respondió: “Tranquilo, para abajo”. Ocurrió ayer, al inicio del encuentro de Gabinete. Hubo alivio en Mauricio Macri y los ministros se tranquilizaron. Así, la Casa Rosada recibió la primera noticia positiva después del fuerte zarandeo cambiario de las últimas ocho jornadas. Macri vive pendiente del billete. Habla varias veces al día con Guido Sandleris y siempre da misma orden: “hay que pararlo”.

El Presidente sabe que el dólar puede frustrar su reelección: es imposible ganar un comicio con un dólar embravecido por una corrida. Cambiemos tiene dos claros ejes electorales. Pero ambos son contradictorios: promueve la polarización con Cristina, lo cual -a su vez- genera dudas y presión sobre el tipo de cambio. Sandleris no es un “cruzado” como Federico Sturzenegger.

Se aferra a ciertos dogmas, pero es flexible a los “llamados” políticos. El BCRA -por ejemplo- se resistió estas semanas a aplicar medidas que le exigían y pedían los banqueros. Pero al final ayer cedió y Sandleris dio marcha atrás: instrumentó disposiciones para ganarse el favor del sistema financiero en la cruzada para secar la plaza.

El Central le concedió a los banqueros ampliar el suculento negocio de Leliq a cambio de que aumenten la tasa de interés al ahorrista. Se trata de una friolera de millones en juego: autoriza a las entidades a ampliar colocaciones por 900.000 millones de pesos a tasas siderales. Esto generaría una potencial renta de 3.000 millones de dólares. La medida tiene un efecto recesivo: más dinero para el Estado y menos para las empresas privadas. Tambien recrea un viejo riesgo: concentran los fondos del sistema bancario en las Leliq, en definitiva bonos del Estado argentino. Los banqueros se lo pidieron en el encuentro secreto que mantuvieron con Sandleris. Fueron liderados por Javier Bolzico, el jefe de ADEBA. Tambien lo sugirieron en la cumbre con Marcos Peña. Se fueron sorprendidos por el ultra-optimismo del Jefe de Gabinete.

Peña dice que Macri se va a diferenciar en las encuestas, cuando en junio se concreten las candidaturas. Insistió con un discurso similar al que expuso en el Senado. Ayer, Macri lo felicitó y ordenó transmitir sus reflexiones.

Los banqueros aseguran que el BCRA estudia -para asegurar los agro-dólares- fijar plazos que garanticen el ingreso de las divisas. Sturzenegger -en un país necesitado de billetes- liberó en forma total el ingreso de dólares: ahora el fruto de las exportaciones, puede quedarse en el exterior y no ingresar nunca en Argentina. La cuestión generó mucho ruido. Luis Etchevehere abonó la versión cuando dispuso acortar de 5 a 1 día el plazo de liquidación de exportaciones.

Pero Dujovne fue categórico. Se lo transmitió a dirigentes ruralistas y a la cerealeras: no habrá cambios en esa regla de juego. Sucede que la corrida del billete generó múltiples versiones. En la noche del miércoles circuló -sin ningún fundamento- que Hernán Lacunza se sumaba al gabinete nacional. Ayer Macri abrió la reunión de ministros con el dólar. Pero no volvió a tratar el tema. En su poder tiene un informe secreto que le dio tranquilidad. Se trata de una serie de “simulaciones” sobre el futuro del mercado cambiario, con datos precisos sobre ingresos y egresos de billetes. El documento concluye en lo siguiente: le dice a Macri que está garantizada una oferta de dólares que va a superar la compra de todo este año. En otras palabras: que el mercado de cambios tiene que tranquilizarse y no habría motivos para más sofocones.

El trabajo reservado lo elaboró Gustavo Cañonero, el vice del Banco Central. Se trata de uno de los negociadores clave con el FMI. El modelo econométrico toma -como supuesto- el peor momento de salida de divisas del año pasado. Admite que se podría repetir y le agrega el impacto negativo del efecto Cristina: un escenario demoledor. El “paper” compara esa salida potencial de billetes con la masiva oferta de dólares que ahora habrá por tres motivos: el dinero del campo, el superávit comercial y la plata del Fondo Monetario.

El Banco Central concluye: “Tenemos total control de la situación. El saldo de dólares será positivo”. El trabajo de Cañonero tranquilizó al Presidente. Pero carece de un conjunto de variables que podría opacar el entusiasmo.

Primero, la “incipiente” dolarización de carteras. Dicen que el propio JP Morgan pautó con sus clientes, una re-dolarización mensual de fondos. Tampoco incluye el impacto que tiene el deterioro económico y lo que eso genera: la fuerte incertidumbre sobre lo que va a suceder en la economía. El FMI preveía una inflación del 2 % mensual y ahora es el doble. La recesión sigue rebelde.

Las encuestas políticas agregan dudas. Se esperaba -para esta época del año- una mayor holgura a favor de Macri que no ocurre. También existen problemas técnicos: hay consenso sobre que la exagerada banda cambiaria del Fondo ata de pies y manos al BCRA. Muchos en Cambiemos insisten en la necesidad de renegociar la forma de intervención en el mercado. Son los que le echan la culpa de la corrida al propio organismo. Dujovne viaja a Washington en una semana: para que no hayas dudas, el ministro quiere ratificar el acuerdo con el FMI.

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